Preparar un apartamento para la venta en Getsemaní Esto es lo que cambia en este sector y qué conviene tener listo antes de salir al mercado.
Preparar es trabajo físico sobre el inmueble, previo a la foto y a la primera visita. El orden razonable empieza por lo que el clima de la ciudad castiga: manchas de humedad y salitre, ventanería y herrajes con corrosión, siliconas de baños y cocina, filtraciones en cubierta o balcón, y aires acondicionados con mantenimiento al día, porque un equipo que no enfría deja una impresión difícil de revertir. Después vienen las reparaciones menores que todos notan: puertas que raspan, enchufes flojos, grifería goteando, bombillos fundidos. Luego se despersonaliza, se reduce el exceso de muebles y objetos, se libera la vista y se abre la luz, que es el mayor activo de un apartamento frente al mar. Al final, limpieza profunda y fotografía con el espacio ya resuelto. El error típico es invertir en una remodelación amplia justo antes de vender, cuando casi siempre rinde más lo pequeño y bien hecho. La reacción del mercado seguirá dependiendo del precio y del momento. Dimare Collection puede indicarle qué conviene atender antes de abrir visitas.
Qué es Getsemaní, y qué cambia ahí
Getsemaní queda pegado a la muralla por fuera y funciona como el barrio popular que se volvió destino. Lo que se comercializa aquí son casas, hoteles y locales, no torres de apartamentos, y esa frase describe el mercado mejor que cualquier otra: el producto típico es una construcción de baja altura, con fachada estrecha y patio, que puede seguir siendo vivienda, haberse convertido en hospedaje pequeño o combinar planta baja comercial con vivienda arriba. La trama es estrecha, peatonal en buena parte, y la vida de calle es intensa, con una escena nocturna que para algunos compradores es el argumento y para otros el obstáculo. Quien compra está adquiriendo casi siempre un inmueble antiguo cuya estructura y redes hay que evaluar, además de la condición patrimonial que pesa sobre el sector. Quien vende cuenta con la demanda de un barrio reconocido internacionalmente. Y quien piense en operar hospedaje tiene que revisar primero qué uso tiene reconocido ese inmueble en concreto y qué trámites conlleva, caso por caso.
¿Quiere vender en Getsemaní?
Solicite la valoración comercial de su inmueble y le explicamos cómo lo presentamos a compradores internacionales.
Comprador canadiense
El dinero suele salir en dólares canadienses y llegar convertido, de modo que la operación pasa por dos bancos y por una conversión antes de entrar al mercado cambiario colombiano con su declaración de cambio; conviene pedirle al banco por escrito qué datos del beneficiario exige y pedirle al Banco de la República la información sobre el registro de la inversión extranjera, porque un giro que entra mal registrado se corrige después y con costo. El poder para firmar a distancia se otorga ante el cónsul de Colombia o ante notario de su provincia con apostilla, y como la apostilla depende de que el país sea parte del Convenio de La Haya, es la Cancillería la que confirma qué sello necesita su documento y en qué provincia lo emiten. La visa y la cédula de extranjería se consultan con Migración Colombia y no se deducen de lo que le contó otro comprador. La pregunta tributaria que hay que resolver es si existe convenio entre Colombia y su país, y qué dice sobre renta de arrendamientos y sobre ganancia ocasional, y se resuelve con un contador en cada país antes de firmar la promesa, no en la declaración del año siguiente.
El siguiente paso
Escríbanos con lo que busca y le enviamos las opciones disponibles. La disponibilidad, el precio y las condiciones de cada inmueble se confirman antes de cualquier oferta.
¿Quiere vender en Getsemaní?
Solicite la valoración comercial de su inmueble y le explicamos cómo lo presentamos a compradores internacionales.