Revisar el contrato de venta en Castillo Grande Esto es lo que cambia en este sector y qué conviene tener listo antes de salir al mercado.
El contrato no es un formato que se llena: es donde quedan las reglas del cierre, y su lectura la hace un abogado, no el propietario ni el asesor comercial. Lo que sí conviene que usted tenga claro de antemano es la información que ese documento debe reflejar sin contradicciones: la identificación exacta del inmueble y de lo que se incluye, quiénes comparecen y con qué capacidad, la forma y los momentos de pago, quién asume cada gasto de la operación, el estado en que se entrega y qué pasa si una de las partes incumple. Las situaciones que lo vuelven más lento son reconocibles: hipoteca o afectaciones aún anotadas, titulares que no pueden firmar presencialmente, poderes insuficientes, áreas que no coinciden con el folio, deudas pendientes, un arrendatario en el inmueble, o un comprador que paga con crédito o con recursos del exterior y depende de tiempos bancarios. Cada uno de esos puntos debe quedar resuelto en el texto antes de firmar, no después. En Colombia esta revisión y el camino hasta la escritura los atiende Nisimblat Law.
Qué es Castillo Grande, y qué cambia ahí
En Castillogrande la operación típica no es comprar una unidad en copropiedad sino casa y lote, y eso devuelve el peso del expediente a la cadena de títulos del suelo: hay que subir por las escrituras hasta la parcelación que originó la manzana, porque aquellas escrituras de urbanización dejaron inscritas condiciones, retrocesos y servidumbres que todavía obligan y que no se ven caminando por la calle. No hay administración que expida paz y salvo ni asamblea que resuelva nada, así que los límites con el vecino se discuten entre particulares y lo que decide es el título y el levantamiento, no un reglamento interno. La contraparte suele ser una familia de la ciudad y, con cierta frecuencia, una sociedad familiar dueña del inmueble: entonces hay que decidir si se compra el inmueble o las acciones de la sociedad, que son dos negocios con trámites y riesgos distintos, y pedir el certificado de existencia y representación junto con el acta que autoriza la venta. Y como el barrio está consolidado, cualquier obra se tramita ante la curaduría sobre un predio ya edificado y con vecinos que pueden intervenir en la actuación.
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Comprador mexicano
Hay dos pesos en la operación y conviene decir siempre de cuál se habla, porque el contrato se firma en pesos colombianos y el dinero sale en pesos mexicanos: el giro se convierte, entra por el mercado cambiario con su declaración de cambio y se registra como inversión extranjera ante el Banco de la República, que es a quien se le pregunta cómo y a nombre de quién. El poder para firmar a distancia se otorga ante el cónsul de Colombia en la ciudad donde vive o ante notario público con apostilla, y cuál de las dos formas pide la notaría de Cartagena se confirma con la notaría y con la Cancillería antes de viajar a firmar algo. La visa y la cédula de extranjería no son iguales para todas las nacionalidades y se consultan con Migración Colombia: entrar sin visa para conocer la ciudad y establecerse en ella son dos situaciones distintas. La pregunta tributaria que hay que resolver con un contador en cada país es si existe convenio entre Colombia y su país y qué dice sobre renta de arrendamientos y sobre ganancia ocasional.
El siguiente paso
Escríbanos con lo que busca y le enviamos las opciones disponibles. La disponibilidad, el precio y las condiciones de cada inmueble se confirman antes de cualquier oferta.
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