
En el cierre no se paga una sola cosa: se liquidan tributos distintos, ante entidades distintas, y algunos los retiene quien no es parte del negocio. La naturaleza del inmueble cambia qué se liquida, y por eso la lista del cierre de un lote no es la del cierre de una unidad en propiedad horizontal.
La pregunta que de verdad decide dinero no es cuánto, sino quién liquida y qué pasa si estaba mal liquidado. La notaría liquida lo que la ley le manda retener y declarar en la escritura; la oficina de registro cobra lo suyo para inscribir; el Distrito responde por el impuesto predial y por la contribución de valorización asociados al predio; y la DIAN es la entidad que dice, según la naturaleza y la destinación del inmueble, qué retención aplica a la operación y quién es el obligado a practicarla. Cuando lo que se compra es local comercial, esa respuesta cambia: no se liquida igual un suelo sin construir, una unidad sometida a propiedad horizontal y un inmueble destinado a una actividad comercial. Y lo que queda debiendo del pasado no se queda con el vendedor: el predio llega con lo suyo al comprador, y de ahí que el paz y salvo se pida antes de firmar y no después.
El local comercial se compra distinto porque no se compra un espacio sino la posibilidad de que alguien ejerza en él una actividad, y esa posibilidad la conceden terceros. Hacen falta dos permisos que nadie reúne por uno: el que da la norma de uso del suelo sobre ese predio y el que da el reglamento de la copropiedad, que pueden no coincidir; y encima de ellos vienen los permisos propios del negocio del arrendatario, que se piden actividad por actividad. La segunda diferencia es la relación con el inquilino. El arrendamiento de local con destino comercial se rige por reglas distintas a las de la vivienda, con una expectativa de continuidad del arrendatario que conviene hacerle explicar a un abogado antes de firmar, porque el comprador entra en un contrato que ya existe y hereda su historia. La tercera es que el local depende de lo que está fuera de él: la fachada, el aviso, el andén, la zona de cargue y el acceso del público suelen ser bien común o espacio público, de modo que lo que hace rentable el espacio no está dentro de sus muros y no se decide desde la unidad.
En Castillogrande la operación típica no es comprar una unidad en copropiedad sino casa y lote, y eso devuelve el peso del expediente a la cadena de títulos del suelo: hay que subir por las escrituras hasta la parcelación que originó la manzana, porque aquellas escrituras de urbanización dejaron inscritas condiciones, retrocesos y servidumbres que todavía obligan y que no se ven caminando por la calle. No hay administración que expida paz y salvo ni asamblea que resuelva nada, así que los límites con el vecino se discuten entre particulares y lo que decide es el título y el levantamiento, no un reglamento interno. La contraparte suele ser una familia de la ciudad y, con cierta frecuencia, una sociedad familiar dueña del inmueble: entonces hay que decidir si se compra el inmueble o las acciones de la sociedad, que son dos negocios con trámites y riesgos distintos, y pedir el certificado de existencia y representación junto con el acta que autoriza la venta. Y como el barrio está consolidado, cualquier obra se tramita ante la curaduría sobre un predio ya edificado y con vecinos que pueden intervenir en la actuación.
Lo propio de Castillogrande
El extremo residencial de la península, más bajo y más quieto que Bocagrande, con frente de bahía y poco comercio de calle. Casa y edificio de pocos pisos convive con torre nueva, y la vivienda unifamiliar todavía existe. Es vía cerrada: se entra por Bocagrande y no hay paso de salida al otro extremo, lo que lo mantiene sin tráfico de paso.
- si el predio da a la bahía o al mar abierto, porque el oleaje, el olor y el mantenimiento de fachada no son comparables
- qué altura permite la norma en el predio, que no es la misma en toda la península y es el primer dato que se omite al vender un lote
- cómo se resolvió la estabilidad del suelo, por tratarse de terreno ganado al mar, y qué dice el estudio de suelos de la construcción
Qué verificar, paso a paso
- Pregunte a la DIAN qué retenciones y qué tributos se liquidan en una compraventa como la suya, quién está obligado a practicarlos y en qué momento del cierre se aplican. La respuesta depende de la naturaleza del inmueble y de la calidad del vendedor, no del acuerdo de las partes.
- Lo que la naturaleza de local comercial obliga a revisar antes de aceptar la liquidación del cierre: si el POT permite el uso comercial en ese predio y si el reglamento de propiedad horizontal lo admite, porque son dos permisos distintos y hacen falta los dos; si la actividad concreta que se quiere abrir exige concepto de uso de suelo y quién lo pide, el propietario o el arrendatario y cómo se reparten la fachada, el aviso, el andén y la zona de cargue, que suelen ser bien común aunque el local los use a diario.
- Pida al Distrito el paz y salvo del impuesto predial y el estado de la contribución de valorización que afecte al predio en Castillogrande, con fecha reciente y a nombre de la matrícula, no a nombre del vendedor.
- Pida el certificado de tradición y libertad a la Superintendencia de Notariado y Registro y lea si hay embargo, hipoteca o gravamen pendiente de cancelar, porque eso se paga antes de inscribir.
- Pida al administrador el paz y salvo de las cuotas de administración y de las cuotas extraordinarias aprobadas, y pregunte si hay alguna aprobada y aún no facturada.
- Pida a la notaría la liquidación del cierre por escrito antes de la firma, con cada concepto separado y con la entidad a la que va cada uno, y hágala revisar por su contador antes de girar.
Errores que salen caros
- Negociar quién paga qué sin saber quién está obligado a retener. El reparto entre las partes no desplaza la obligación legal, y el faltante aparece en la escritura o en la inscripción.
- Pedir el paz y salvo a nombre del vendedor. Lo que grava es el predio: el certificado se pide por la matrícula inmobiliaria.
- Dar por cerrado el cierre con la firma. Mientras no esté inscrita la escritura, lo que falte de liquidar sigue frenando el registro.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué no publican lo que cuesta cerrar?
- Porque las tarifas y las bases cambian, y porque dependen de la naturaleza del inmueble y de la calidad del vendedor. La liquidación concreta la da la notaría por escrito y la confirma la DIAN.
- ¿Cambia algo si compro local comercial en lugar de otra cosa?
- Cambia qué se liquida y ante quién. Por eso el primer paso es preguntarle a la DIAN por la operación concreta, con la destinación del inmueble sobre la mesa.
- ¿A quién le pido el paz y salvo?
- El del predial y el de valorización, al Distrito; el de cuotas, al administrador de la copropiedad; y el estado de gravámenes, al certificado de tradición y libertad.
Dónde comprobarlo
- DIAN — el RUT, la retención en la fuente en la venta y el impuesto sobre la ganancia ocasional
- Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias — el impuesto predial, la valorización y los trámites del Distrito
- Superintendencia de Notariado y Registro — el certificado de tradición y libertad, que es el historial completo del inmueble
- Cartagena de Indias — normas propias del municipio al que pertenece Castillogrande
Organismos oficiales. Las cifras concretas se piden allí, no se copian de un anuncio.
Actualizado 06/11/2026
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